Hiperpigmentación Postinflamatoria (HPI): qué es y cómo tratarla

Después de que se produzca una inflamación en la piel, no es infrecuente que veamos una mancha oscura donde hubo inflamación. Eso es la  hiperpigmentación postinflamatoria (HPI), una de las razones más frecuentes por las que los pacientes acuden a consulta dermatológica. Este tipo de situaciones se da especialmente tras sufrir brotes de acné, eccemas, picaduras o incluso, tras procedimientos estéticos.

Aunque no es una condición que ponga en riesgo nuestra salud, sí que puede afectar al bienestar emocional y a la confianza del paciente, sobre todo en casos en los que se manifiesta en zonas visibles : cara, brazos o piernas. La buena noticia es que con el tratamiento adecuado podemos controlarla en poco tiempo y además, prevenirla en sujetos predispuestos.  En este artículo te cuento todo lo que debes saber sobre la hiperpigmentación postinflamatoria. ¿De verdad te lo vas a perder?

Primer plano de unos pies que sufren hiperpigmentación postinflamatoria

¿Qué es exactamente la hiperpigmentación postinflamatoria?

La HPI es una mancha que aparece como consecuencia directa de un proceso inflamatorio previo. Los melanocitos (células que producen melanina) se activan y fabrican más pigmento del necesario. Ese exceso se deposita en las distintas capas de la piel, dando lugar a dos tipos de hiperpigmentación: 

  • Epidérmica: manchas de color marrón claro u oscuro. Son más superficiales y por ello suelen responder más rápido al tratamiento. 
  • Dérmica: manchas de tono grisáceo / violáceo. En este caso el pigmento es más profundo y por ello suelen ser más persistentes. 

 

No obstante, aunque esta clasificación sirve para entender los distintos tratamientos, lo habitual es que en casi todas las personas haya una forma mixta: epidérmica y dérmica.  

Hiperpigmentación postinflamatoria y melasma. ¿Diferencias?

Algo que también es importante. La confusión entre la HPI y el melasma, otra de las causas más comunes en cuanto a manchas en la piel. Y es que, mientras que la primera depende de una inflamación previa, el melasma no aparece como consecuencia de una lesión concreta, sino que está condicionado por factores ambientales, hormonales, genéticos y, sobre todo, por la exposición solar previa. Son dos cuadros distintos, y, aunque inicialmente se pueden tratar con productos similares, la evolución no es igual, por lo que un buen diagnóstico marcará completamente el camino terapéutico posterior.

Causas de la Hiperpigmentación Postinflamatoria

La inflamación es el desencadenante principal, pero no en todos los casos vamos a ver la misma hiperpigmentación. Estos son los principales factores de riesgo para presentarla:

  • Fototipo. Las personas con fototipos más altos (III-VI), tienen mayor riesgo de desarrollar HIP, dada la mayor reactividad de los melanocitos de forma natural. 
  • Grado y profundidad de la inflamación: Inflamaciones más intensas y profundas, aumentan la probabilidad y persistencia de HIP. Por ejemplo, es más probable que un nódulo o un quiste de gran tamaño en el acné, deje hiperpigmentación, en contraposición a una pequeña lesión con poca inflamación. 
  • Causas subyacentes: Hay múltiples patologías o condiciones cutáneas que favorecen el desarrollo de hiperpigmentación:acné, dermatitis atópica, liquen plano, psoriasis, eccema y agresiones externas como procedimientos dermatológicos, quemaduras, láser, peelings químicos, traumatismos o fricción repetitiva.  
  • Factores inmunológicos y mediadores inflamatorios: Existen ciertos mediadores de la inflamación que favorecen la hiperpigmentación, mientras que otros la inhiben, modulando la respuesta pigmentaria según el microambiente inflamatorio.
  • Estabilidad y labilidad de los melanocitos: Melanocitos más reactivos o lábiles, característicos en pieles oscuras, favorecen la producción y depósito de melanina en respuesta a la inflamación.
  • Exposición solar: La radiación ultravioleta exacerba la HIP, especialmente en pieles oscuras, por lo que la fotoprotección es fundamental en la prevención y manejo.

Síntomas de la Hiperpigmentación Postinflamatoria

La HPI no causa síntomas físicos como picor o dolor. Sin embargo, existen ciertos patrones que suelen aparecer.

  • Una mancha plana, sin relieve. Se suele manifestar con la misma textura que el resto de la piel. Este punto es muy importante porque ayuda a diferenciarla de otro tipo de afecciones cutáneas.
  • Coloración marrón, azulada o grisácea según la profundidad. Tal y como hemos mencionado anteriormente, el color nos dará una idea sobre la profundidad del pigmento
  • Oscurecimiento que respeta los bordes de la lesión previa. Esta característica ayuda a que el paciente identifique con claridad el origen de la mancha. 
  • Persistencia durante semanas o meses. En caso de que alguno de los síntomas anteriormente mencionados (pueden darse todos de forma simultánea) se prolongue durante mucho tiempo, es recomendable acudir a un dermatólogo/a.

 

Hay ocasiones en las que la HPI coexiste con otras alteraciones pigmentarias, tales como, por ejemplo, el melasma. Es habitual ver pacientes que presentan ambos cuadros a la vez, lo cual requiere un abordaje dermatológico más cuidadoso.

¿Cuánto suele durar la HPI?

No existe una respuesta única ante esta pregunta. La evolución de la hiperpigmentación postinflamatoria dependerá de ciertos factores a los que es importante prestar atención.

  • Profundidad del pigmento. La melanina puede depositarse en la epidermis (capa superficial) o en la dermis (más profunda). Esta diferencia cambia por completo el tiempo de evolución.
  • Intensidad de la inflamación inicial. 
  • Cuidado posterior de la piel. Aunque algunas manchas pueden resolverse solas, los tratamientos médicos (retinoides, láser pigmentario, peelings, despigmentantes combinados) pueden acortar muchísimo los tiempos de recuperación.
  • Exposición solar. Incluso si la mancha es superficial, el sol puede oscurecerla y mantenerla visible durante meses o años.
  • Propensión individual a pigmentar. Por ejemplo, las pieles con fototipo III, IV, V y VI tienen mayor tendencia a pigmentar. Por ello, la duración de la mancha suele ser mayor. 

 

Si tenemos que dar un rango aproximado, podría decirse que las manchas epidérmicas suelen aclararse en un periodo de tiempo que se sitúa entre uno y tres meses, mientras que las dérmicas pueden tardar más de un año sin el tratamiento adecuado. 

¿La hiperpigmentación postinflamatoria desaparece sola?

A veces sí, pero la evolución espontánea suele ser lenta. Por los casos que nos llegan a la consulta, la mayoría de los pacientes buscan atención médica por las siguientes razones:

  • La mancha altera la uniformidad del rostro o del cuerpo.
  • La duración es larga.
  • Se observan distintas manchas en diferentes fases evolutivas (esto es muy frecuente en casos de acné)
  • Desean reducir el tono de las lesiones 

 

Por todo lo mencionado anteriormente, recomendamos una valoración dermatológica. Establecer un buen tratamiento acorta los tiempos de recuperación y evita errores comunes en el uso de cosméticos despigmentantes.

¿Cuáles son las zonas más frecuentes en las que suele manifestarse?

Aunque puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, estas son las zonas más comúnmente afectadas:

  • Cara. Normalmente, se manifesta tras el acné, los eccemas, las irritaciones cosméticas o la fricción. Suele preocupar mucho por su visibilidad.
  • Espalda. Al ser una zona más amplia, las manchas pueden ser extensas y suelen requerir un abordaje combinado.
  • Piernas. Pueden aparecer tras picaduras, traumatismos o incluso procedimientos de depilación 
  • Ingles y muslos. La fricción y la depilación son los desencadenantes habituales. En este caso es importante distinguirla de otras patologías como la acantosis nigricans, que tiene un origen metabólico y requerirá un abordaje completamente distinto. 
  • Brazos y antebrazos. Tras eccemas, quemaduras o traumatismos. También es importante distinguirlas del melasma, que suele aparecer en los miembros superiores en mujeres postmenopáusicas. 

 

Cada zona responde de forma diferente, por lo que ajustar los tratamientos a su sensibilidad, grosor de piel y exposición solar es fundamental.

Tratamiento de la Hiperpigmentación Postinflamatoria

El tratamiento más eficaz es siempre aquel que se personaliza a cada situación. La combinación de activos tópicos, procedimientos médicos y cambios en los hábitos de cada paciente es imprescindible para alcanzar los mejores resultados. Estos son los más utilizados en consulta.

  • Retinoides. Estimulan la renovación celular, mejoran la textura y aceleran el aclaramiento de la melanina. En ciertos casos pueden resultar irritantes, por lo que es fundamental seguir la pauta prescrita por el dermatólogo/a. 
  • Ácido azelaico. Perfecto para pieles sensibles y durante el embarazo. Reduce la inflamación, controla el acné y actúa como despigmentante suave.
  • Niacinamida. Mejora la barrera cutánea, reduce la inflamación y regula la transferencia de melanina. ¿Otro de sus puntos positivos? Suele ser bien tolerada y combina muy bien con otros ingredientes.
  • Hidroquinona y otros fármacos despigmentantes: Muy eficaces. Es importante que se utilicen bajo supervisión dermatológica, en pautas específicas y nunca como tratamiento sostenido sin control.
  • Antioxidantes (como la vitamina C). Unifican el tono de la piel y refuerzan la defensa. Especialmente útil en piel expuesta al sol.
  • Peelings médicos. Permiten trabajar el pigmento superficial y mejorar la textura, siempre que se realicen en piel bien preparada y con seguimiento profesional.


Láser dermatológico o luz pulsada. En pigmentos profundos o muy persistentes, la tecnología médica ofrece mejores resultados. Cada láser tiene indicaciones precisas, por lo que su éxito dependerá del diagnóstico previo y de la correcta elección del equipo dermatológico.

¿Por qué acudir a un dermatólogo?

Porque no todas las manchas son iguales. Un diagnóstico profesional permite diferenciar entre HPI, melasma, léntigos solares u otras pigmentaciones; elegir activos seguros según tu tipo de piel; establecer una pauta sin riesgo de irritación; prevenir la aparición de nuevas manchas; o identificar hábitos o productos que puedan empeorar la condición.

Si te preocupa el origen de tus manchas o si no sabes qué tipo de pigmentación tienes, visita nuestra clínica dermatológica en Alicante. Realizamos tratamientos con los que combatir las hiperpigmentaciones postinflamatorias o el melasma, por ejemplo. ¡Un diagnóstico correcto es el primer paso para recuperar un tono uniforme y una piel saludable!

Dra. Inés Escandell

La Dra. Inés Escandell es dermatóloga en Alicante, especializada en patología inflamatoria facial, cirugía dermatológica y dermatología estética. En su práctica clínica aplica tratamientos respaldados por la evidencia más actual y tecnologías avanzadas, siempre con una visión integral del cuidado de la piel y el cabello. Compagina su labor asistencial con la investigación, la formación médica y la divulgación en cosmética dermatológica.

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